Las palmas (parte 1)

¡¿DÓNDE ESTÁN?! ¡Aquí estaban hace un instante! ¡Sí, sí, sí! Aquí estaban y yo las vi, las miré con mis propios ojos; con estos dos huecos que ves de frente. No me digas que ya no alcancé a despedirme. Por favor, no lo hagas. ¿En serio ya se fueron? Ni siquiera he dormido. ¡NO PUEDE SER! ¡Espera! ¡Espera un momento! ¿Por qué estaba sonriendo? ¡YO NO SONRÍO! O bueno, cuando están... sí. Ahí no puedo evitarlo; pero, por eso, ¡¡¿dónde están?!! ¡¡Ya dime dónde están!! No me hagas recurrir a la noche, no me hagas comenzar a hablar de verdad...

¡TÚ! Ignora mis ojeras; los médicos dicen que es por falta de sueño, pero aquí entre nosotros... yo no creo en los doctores. ¡JA! Me dicen que no existe lo que busco, pero yo sé que tú me vas a ayudar a encontrarlas, ¿verdad? ¡¿VERDAD QUE SÍ?! Es que hace unos segundos pasaron los cristales verdes, esos cristales en forma de círculo; bueno de un círculo adentro de otro círculo en forma de esfera, no sé si me doy a explicar. En fin, ¡esa es la señal! ¿Sabes qué hago cuando veo la señal? ¡Enloquezco! Me gustan las buenas señales, ¡¡ME GUSTAN MUCHO!!

Adoro, busco, creo, deseo, espero, fantaseo, gozo, habitúo, imagino, juro, loo, merezco, necesito, oficio, procuro, quiero, ruego, sueño, temo, usufructúo, voto y ziento mirarlas. ¡SÍ! ¡Con "z" porque es mi último sentimiento! Contemplarlas de principio a fin, admirarlas sin parpadear, conservarlas lo más cerca posible, añorar la proximidad. Son chiquitas, muy chiquitas, más chiquitas que mis manos.  Se me cierran los ojos y no es por somnolencia sino por la ausencia de aquellas. Y es que no lo entiendes ni lo entenderías; ¡SON TAN PEQUEÑAS! Tan tersas, tan ellas.

¿Tú qué sabes de insomnio si no has tenido más días que noches? ¿Tú qué entiendes de la conciencia y el subconsciente si no te han encerrado a falta de dedos? ¿Tú qué vas a comprender de locura si nunca te has perdido en el tiempo al verlas? ¿Tú qué me vas a decir de paz si no conoces el silencio después de la explosión? ¿Tú qué puedes enseñarme a mí de dicción si la he perdido cada vez que despierto sin haber descansado? ¿Tú qué tienes para ofrecerme en materia de color si nunca has mirado el sol de las esmeraldas? ¡¡TÚ NO SABES!! ¡¡No sabes dónde están!! Por favor, vuelve cuando pueda palpar la realidad de esta utopía. 

¡Esperaaaaa! No se lleven mi alegría. ¡Esperaaaaa! Que estoy en una fantasía. 
¡Esperaaaaa! Olvidé que aún vivía. ¡Esperaaaaa! Dijeron que volverían.





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