Junglas

Ten, toma este racimo; está recién cortado. Ven, la sombra de esta rama está más grande. Acuérdate que el sol pega directo a esta hora del día ahí. ¿Apoco no es hermosa la vista desde aquí? Yo sí lo creo. A veces, cuando escucho mucho ruido en la manada, vengo a este sitio a tranquilizarme. Es curioso, porque la lejanía lo hace más privado. Además, hay fruta muy cerca de aquí. ¿Ves? Acuéstate, no pasa nada. Sí nos aguanta. Es más cómodo que la piedra, ¿no? Algunos días imagino que nos venimos a vivir a este lugar, pero nunca lo permitirían. No cabemos todos. Pero a mí me gusta aquí, me gusta cuando venimos aquí.

Mira, con ayuda de la cola, puedes llegar incluso más alto. Sígueme. Toma mi mano. Colúmpiate. Ándale, así. Hasta podemos observar los nidos de las aves de colores; contemplar así nuestro hogar me hace creer que hay cosas más allá. Y no hablo de la montaña, hablo de aquello que se ve arriba por las noches. Como si existiera algo que nos habla desde allá; o bueno, más que hablarnos, nos atrae. ¿Y si dormimos aquí esta noche? No creo que se den cuenta, ya todos los líderes habían colocado sus hojas enormes. Ni lo notarán. ¿Verdad? No quisiera que este instante acabase nunca. ¿Hay manera de hacer eso? ¿Y si le hablamos a lo de allá arriba?





Comentarios