La bienvenida

El universo se encogió,
dejando su galaxia más fascinante
en las puertas de mi visión,
creando un escenario fulminante.

La noche se alargó
y chorreó su oscuridad,
triturando la indecisión,
con dudas en austeridad.

Manos hundidas en maple,
saboreando el trecho
sin que el silencio hable,
sin que haya desechos.

A mí también me pasa;
suelo regenerarme igual,
tiendo a volver a casa
y todo se hace funcional.

Enamorado del viento,
fascinado por los árboles.
Caminando sobre el agua,
atravesando los mares.



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