Renacimiento y redención

Buenas tardes, ¿tiene unos minutos? Prometo ser breve.
¿Cuándo fue la última vez que hizo algo por amor?
¿Hace cuánto no hay un sentimiento real detrás de la idea?
Atrapado entre las estrategias, objetivos y cumplimientos.
Con el grillete, subiendo y bajando elevadores idénticos.
Desde casa, queriendo impregnar algo con emociones.
Resistiendo a los discursos de siempre en la calle.
Hallando un refugio en las palabras que valen la pena.
Por el mismo Dios que nos guía, por la misma energía.
Y es que ya todo se trata de alcanzar, todo es llegar.
Ya nada es sentir, ya nada es querer, ya nada es apreciar.
Aunque siendo honestos, esto jamás fue así... ¡jamás!
Porque desde el día uno se advirtió, nunca fue nuevo.
Entonces, ¿qué es lo que nos hace quedarnos allí?
¿Es lo mismo que transforma a las personas en ajenas?
¿Y dónde queda el sentido de expresarse? ¿En dónde?
¿Hay lugar para exponer las inconformidades del alma?
¿Aún queda espacio para describir a la valiente voluntad?
Cedido casi por completo en una hoja de cálculo.
Con abogados haciéndole una ranura al corazón.
Como si este fuese a latir con oro, como si le importara.
Con comerciantes encarcelando sueños en números.
Como si estos fuesen a cumplirse en una pantalla digital.
¿Se da cuenta de lo que quiero y trato de decirle? ¿O no?
Añorando pétalos en mis uñas y aire en mis párpados.
El mundo lo sabe, mi hogar lo sabe; yo mismo lo sé.
Imaginando un encuentro de amor bajo la lluvia.
Creyendo en el poder de las frases, en todo su encanto.
Las inyecciones de realidad que me recetan.
Las delimitaciones de una sonrisa fingida y vacía.
Habiendo tantos motivos, demasiadas razones.
Se privan de lo espectacular, de la inmensidad celestial.
Por el ave que vuela, por la madre que cuida.
Por los puentes, por las ingeniosas mariposas .
Y respondiendo a la pregunta: la verdad, no sé.
¿Existió eso ahí dentro alguna vez?
¿O era uno quien lo llevaba infiltrado a cualquier sitio?
La decisión no es tan complicada como parece.
Sin embargo, las consecuencias no son sencillas.
Pero, ¿quién le dice que no a la libertad?
Me voy, regreso y en todas las vidas es igual.
No hay señales cuando el ser en sí lo es.
No hay señales para conducir por las nubes.
No hay señales en un suave palpitar.
No hay señales si van tres décadas de preparación.
Por eso, las lámparas de lectura se han encendido.
Las puertas del otro universo quitaron sus candados.
El aroma de la existencia se escapa entre las cortinas.
En la entrada de la torre, frente al pequeño castillo.
Ahí me verán cada mañana hasta que lleguen las tropas.
Hasta que el ejército sin armas haya florecido aquí.
Hasta que desaparezcan los precios y brote el aprecio.
Hasta que nadie quiera comprar sino amar.
Hasta que el objetivo sea prescindir de uno.
Porque el hastío acabó con las hermosas promesas de antes.
No existe el alma en un producto del mundo humano.
El verdadero alimento está en la Tierra, en una emoción.
¿Cómo es que alguien puede atreverse a corromperlo?
En fin... solo eran unos minutos, ¿no?
Porque en resumen, solo el destino que elija será.
Buenas tardes, espero haber sido de ayuda.
Lamento no haber sido tan breve.



Comentarios