Qué pecado

Qué pecado sería no intentarlo.
Solo un sorbo de anís dulce.
Sacar al corcel del establo
y cabalgar así por las nubes.

Qué pecado estaría cometiendo
al no despojarme de la armadura,
al creer que el temor va primero
y que el hechizo no tiene cura.

Lo sé. Qué pecado no querer
esos pétalos de color pastel.
Qué error no obedecer esta vez
e ignorar lo que no quiero ver.

Qué pecado dejar de soplar
y parar el globo aerostático.
La expedición debe continuar
para hallar nuestro campo semántico.

Y si lo desconocido para ti es pecado,
condéname al averno,
tiéntame con mi pasado,
que inventaré un final alterno.

Qué pecado sería evitarlo
y reivindicarlo con una expiación.
Qué pecado sería no hacer caso
y, de nuevo, perder la intención.



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