Posdata
Una mañana despertó el sol en el horizonte... y nunca se fue. Un día se plantó una pequeña semilla... y nunca murió. Una tarde llovió a cántaros sin avisar... y nunca se le negó. Una noche salieron los astros luminosos... y nunca volvieron a su forma natural. Una vez me mordió el veneno de un sentimiento... y nunca sané.
Una mañana me sentí afuera del planeta... y nunca volví a respirar bien. Un día perdí unos labios en casa... y la vida nunca fue como en el plan inicial. Una tarde viví el milagro de su presencia... y la locura nunca desapareció. Una noche me tomaron de la mano al dormir... y nunca tuve que volver a soñar. Una vez me ató una fuerza involuntaria... y nunca dejé de correr para irnos de aquí.
Una mañana ya estaba ahí la marca... y nunca se borró. Un día expresé lo que jamás había dicho... y nunca regresó a ser mío. Una tarde cambió el tempo de mi palpitar... y nunca disminuyó. Una noche se encendió el fuego sin hablar... y nunca se apagó. Una vez me pasó... y nunca se me quitó.

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