La experiencia humana (Lección 1)

Vivir es pensar qué ropa ponerse, reservar mesa en un restaurante al aire libre, degustar pan de ajo. Vivir es redactar un mensaje, borrarlo y volverlo a escribir, mandarlo como estaba al inicio. Vivir es admirar la vista desde el noveno piso de una torre, tomarle una foto al paisaje nocturno, reconocer las canciones de una bocina ajena y cantarlas. Vivir es improvisar un plan y dirigirse hacia cualquier lugar para platicar, tomarse un mezcal en la barra, recordar anécdotas con alegría. 

Vivir es llegar unos minutos tarde, calmar la espera mirando los árboles, dividir el tiempo para cada cosa. Vivir es respirar y suspirar, ver un menú sin antojo, dejar que la entrada sea una conversación. Vivir es contar un secreto que nadie más sabía, perderse entre las calles y deambular, regresar al mismo parque de siempre. Vivir es salir un domingo de noche, dar pasos pequeños, lucir zapatos de cuadritos. Vivir es mancharse la ropa con comida, bromear sobre la forma de limpiarlo, existir en el centro de un sitio.

Vivir es ver la hora sin preocupación, hablar de pasado, presente y futuro, colgarse dos pendientes circulares. Vivir es contemplar la luna en forma de plátano, compartir una bolsa de golosinas, caminar bajo una noche de primavera. Vivir es acomodarle el cuello de la camisa a otra persona, ofrecerte para partir y servir una rebanada en plato ajeno, regalar pequeñas figuras de plástico. Vivir es sentir más con una mirada que con mil palabras, encontrarse viendo al otro en la misma ventana del autobús, escribir una carta a mano.

Vivir es comer indulgencias y arrepentirse al otro día, dar la vuelta a la cuadra únicamente para alargar la plática, acompañar a alguien de vuelta a casa. Vivir es llenar un bolso de mano con pertenencias de distintos dueños, escuchar música en vivo entre la gente, enviar una nota de voz al terminar un día espectacular. Vivir es esperar el momento indicado, abrazar por abrazar, observar las bugambilias con poca luz. Vivir es escuchar los grillos, hacer alusiones con las aves y empujar el brote de las confesiones.

Vivir es comerse un elote en la madrugada, reírse por instinto al unísono, conocer un lado distinto al probar cosas diferentes. Vivir es comprar un broche de caricatura, pasarle la pelota a un grupo de niños que juegan a lo lejos, derramar una lágrima sentimental. Vivir es disfrutar una nieve de beso de ángel, fluir sin presión alguna, que parezca que nada importa y todo está bien. Vivir es emocionarse por solo ir a cenar, morder los alimentos primero por la orilla, enchilarse por gusto. 

Vivir es tomar un vuelo sin expectativas, dormirse en el trayecto, leer un libro que tuvo dedicatoria. Vivir es expresar las emociones, no quedarse con algo por decir ni permanecer callado, decir "te quiero" como apología humana. Vivir es una conexión interminable, amar las risas compartidas, la madrugada feliz de tener invitados despiertos. Vivir es agradecer el viento en la ciudad, hacer un cumplido genuino, comentar el baile de los desconocidos en las plazas. 

Vivir es estar aquí y ahora, ser paciente. Vivir es sentir, dejarse sentir. Vivir es tan pequeño y a la vez tan inmenso, un cúmulo gigante de diminutos instantes. ¿Qué es la vida sino emociones? Hermosas emociones. Poderosas emociones.



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