Mil simios
Esta vez no terminé de armar las figuras primero, no tracé las líneas con anticipación ni dejé marcas de referencia para seguir en el mismo tramo. Estoy creyendo en la superstición; estoy deseando con el alma, emanando ganas. Rechacé la celda para perderme en la selva. Aquí tengo compañía animal, de esa que te entiende sin la necesidad de hablarle, de la que te comprende espiritualmente.
Confío en lo que hay, en lo que vendrá, lo que vino y lo que jamás llegó; confío en todo eso. Las cosas que vienen sin decir, las que hacen aparición en la escena y alegran la vista. Que los meses pasen, que las semanas descansen y los días se alarguen. En la vida había anhelado un deseo tan puro, tan simple, tan delirante dentro de lo que cabe. Aquí está la cesión. Aquí está el reino animal dispuesto.

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