Almanaque de excepciones

Me gana la intuición de invocar un futuro a su lado. ¿Desde cuándo tenemos que solicitar acceso para hablar con el alma? Se sabe y nadie dice nada; se siente y nadie hace nada. Sesenta meses suena poco cuando se trata de pensar en usted, los días parecen segundos cuando está del otro lado del hilo. 

Caminando con las puntas de los pies, alzo mi dedo índice para acariciar la esfera que se forma entre las notas de aquella canción. Lo que es para toda la vida no dura una sola vida, recuérdelo. Lo que es para siempre no se lo lleva la muerte, acuérdese. Con arena caliente en la palma de los pies, le querré.

El filo de las navajas por debajo de nosotros, los rayos de luz bendecida por encima de otros. Hasta ahora, no ha existido fecha que provoque el cese de usted en el almanaque de mis excepciones; sigo juntando el rompecabezas para unir los mares en un solo océano celestial, donde caminemos sin caer.



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