Me gustas

¿Quién dijo que de niños solo existe un Me gustas sin ser amor de verdad? Dígame usted, si no importaba nuestra corta edad. Fue infantil, pero de toda mi historia... lo más sutil. ¿Quién dijo que ese sentimiento no fue real? Si lo más natural que hay es esa sinceridad. Que nadie subestime una atracción adolescente, que nada reprima esa emoción candente. Ingenuo y sempiterno... pero sumamente tierno. Que baje Dios y lo niegue con su omnipresencia, que en tres lustros no se ha ido su esencia.

¿Quién dijo que no hay rumbo romántico en la pubertad? Dígame usted, qué se suponía debía pasar. Distantes, lejos del otro... añorando el instante. ¿Quién dijo que nuestras mariposas no podían volar? Si tu línea y la mía, por instinto, siempre se vuelven a cruzar. Que otros amores nos hagan verlo y reafirmarlo, que esas personas sean culpables de encontrarnos. Casualmente, y sin saberlo... intencionalmente. Que son nudos necesarios para luego desenredarlos, que cada vez se acerca el momento de juntarlos.

¿Quién dijo que solo los adultos pueden enamorarse? Dígame usted, si ambos sabemos que ese verano el sol fingió ocultarse; porque quince años después, mi corazón todavía arde. ¿Quién dijo que el hilo rojo no sabe estirarse? Si ya enloquecía en aquel entonces de solo mirarle. Que desde el fin de la infancia ha permanecido esta sed, que volveré a llamarla con fervor a su merced. Que escribiré y reescribiré nuestras iniciales en la pared... porque no tengo una sola duda de querer que sea usted.


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