No es lo que crees

No son sus ojos lo que me atrae sino el infinito que se manifiesta cuando los observas de cerca. No es su forma de hablar lo que me llama sino la gravedad que altera la atracción con su timbre de voz. No es su piel desnuda lo que me seduce sino el brillo que emanaba de su garganta al gemir por amor.

No son sus recuerdos lo que me entusiasma sino el pedacito de mi alma que está con ella y no me hace falta. No es su mirada celestial lo que me hipnotiza sino la dosis vital que hay en su rímel de querubín. No es su manera de querer lo que me hechizó sino la claridad con la que mira a la oscuridad.

No son sus misterios reservados lo que se debe entender sino los secretos que guarda y le conceden personalidad a su ser. No es su delicadeza lo que me ha hecho exhalar sino la fortaleza con la que se atreve a navegar.

No es su admirable determinación lo que me cautiva sino el respeto por sus logros de autora, lectora y pintora. No es el espacio en blanco lo que me inspira sino su individualidad que me enamora.



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