Mil años después
Estas manos dejarán de escribir algún día, por falta de fuerza y capacidad.
Las jacarandas de aquel jardín tendrán su última primavera sin saber que lo fue.
El canto de los gorriones habrá sido reemplazado por el de otra generación de aves.
Las telarañas cambiarán sus patrones año tras año sin respetar un solo reglamento.
...y lo que dije una vez permanecerá ahí, como latido divino.
Estos ojos dejarán de mirar alguna noche, por el destello de un elegante atardecer.
Los cactus se habrán secado sin lograr florecer entre las espinas de sus cuerpos.
Las caricias de aquella mascota serán más grandes y tendrán un destinatario distinto.
Los consejos habituales del viejo en el bar traspasarán su emisión a otra voz.
...y lo que sentí una vez seguirá allí, como costumbre natural.
Estas piernas dejarán de caminar alguna mañana, por ausencia de indicaciones.
Las julietas y romeos que entrelazaban sus hojas sobre la tierra finalizarán su abrazo.
El movimiento de los peces de aquel lago será impulsado por nuevas escamas.
Las crías de las crías se habrán reproducido, su descendencia habrá engendrado.
...y lo que quedó una vez estará aquí, como luz eterna.

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