La historia sin inicio ni final
Esta historia no empieza con el inicio... ni termina con el final; es cuestión del olvido, de una inexistente corriente de polvo cósmico.
Este sueño dejó de ser igual... pero continúa siendo el mismo; solo volví a decirlo con una entonación distinta, deshaciendo los versos.
Estas manos siguen intactas del único tacto que las impacta, sin embargo, permanecen abiertas hacia el universo de un acto perfecto.
Estos colores cambiaron su tono sin explicación visual, por eso, ahora, veo las vibraciones de los dibujos en la pared, de las flores aisladas.
Esta silla aún está de pie, en espera de que la sientan otra vez, de que sienten, por fin, al incansable e interminable sentir.
Este lugar vacío está lleno de esa presencia, desbordando agua tanto en el cielo como en el suelo en esa pequeña caja de cartón.
Estas horas infinitas acaban en el momento más inoportuno, justo cuando el calendario y el reloj marcan todo lo contrario.
Estos anocheceres interminables suelen despedirse cuando el sol ya no permite que hable, prohibiendo la imprudencia.
Esta historia no empieza con el inicio... ni termina con el final.

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