Cincuenta copias
Debo admitir que es cierto:
moriría en el intento.
Temo adquirir desconcierto,
lo diría al momento.
Si no fueran estos los ojos
y aquellos los que observan,
ni fuera o dentro habría alojo;
mi destello aún se conserva.
Un sentimiento hogareño,
comodidad sobre la piel.
Su pensamiento de ensueño,
antigüedad pobre en hiel.
Hallado por cuenta propia
bajo palabras románticas.
Amado cincuenta copias
debajo de caras utópicas.
Miradas en ascenso solar
cual aves flotando.
Pisadas en descenso vial
tal vez soñando.
Salvajemente, así lo fue,
el flujo de la vida.
Naturalmente, sí lo es,
y dibujo otra vía.

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