Jairo De Sciglio

Desarrollé este personaje como ejercicio para un taller. Espero les guste.

JAIRO DE SCIGLIO
Mexicano de nacimiento, italiano de corazón. Jairo De Sciglio es hijo único (no fue planeado). Tiene 8 años y una complexión obesa; mide 1.15 m y pesa 65 kg. Su cabello negro con corte militar contrasta con su piel blanca y sus enormes ojos azules. Su labio leporino lo hace tímido. Casi nunca muestra su cabello; viste siempre una sudadera negra con el gorro puesto aunque haya calor.  Siempre trata de mantener su ropa limpia, es sumamente pulcro. 

La enorme cicatriz en su brazo le enseñó a ser cuidadoso; después de acariciar donde no le gustaba a su gata, Lucy, ésta lo rasguñó ferozmente, manchando de sangre tanto sus prendas como alrededor. Se vengó y la relación con su mascota ahora está basada en el temor en vez del amor, así piensa que tiene el control. Desconoce el miedo. Tampoco le gusta jugar fuera del territorio de su hogar ni del salón de clases porque es muy callado y reservado, herencia paternal. 

Su familia es de clase alta. Su padre (italiano) es un ex almirante de la marina en Italia, quien conoció a una mujer rica de vacaciones por Europa en una fiesta exclusiva. Ella lo sedujo. Terminaron casándose unos meses después; él dejó sus cargos en aquel país para vivir en la CDMX, donde ambos obtendrían puestos gubernamentales gracias a los nexos por parte de la familia de ella con el Estado, y terminaría siendo el encargado de operar la logística en el ejército mexicano. 

Actualmente, Jairo cursa tercero de primaria en un colegio privado, donde tiene compañeros pero ningún amigo. Es un niño que no expresa emociones: ni odio ni tristeza ni alegría ni esperanza ni temor. Mantiene sus notas regulares pero sobresale en matemáticas al nunca obtener un error en los ejercicios; su maestro lo ha puesto a prueba con problemas más avanzados y los resuelve igualmente. Sus compañeros lo ven como el más inteligente de la clase pero son muy pequeños para notar que algo no anda bien con él. Sobre todo porque las cosas en su hogar no son las mejores. 

Ambos padres trabajan todo el día y de noche le pertenecen a la farándula; dejan a su hijo encargado con las nanas, ellos ni siquiera querían procrear, no les interesa. La madre está acostumbrada a ese trato debido a su ascendencia política y el padre, con antepasados fascistas, no cuenta con el valor de la familia. Es por eso que dispone de la casa sola por las tardes, influenciado por lo que recuerda de las historias bélicas que llegó a escuchar en reuniones de sus padres, para asegurarse de que todo esté bajo control en casa. No le gustan los videojuegos, dice que un buen líder no debe tener vicios. Le encanta dibujar, más si se trata de sus planes ilustrados de ataque y defensa que idea semanalmente. Además de hojear los libros y ver las películas de guerra que hay en los estantes de la sala, le encanta tener todo calculado. 

Detesta el desorden, incluso ha asesinado gatos que rondan su patio y que contempla como amenazas para Lucy. Construyó su propia resortera para matar pájaros y alimentar a su mascota, aunque ésta solo juegue con los cadáveres. Las nanas han informado a los padres de estas conductas violentas, a lo cual la mamá responde que así son los niños, mientras el papá ríe con orgullo y les dice que no pasa nada. Todas las ramas familiares son católicas, razón por la cual el aborto de Jairo nunca fue una opción a pesar de que no querían tenerlo. Nunca se ha sentido amado de verdad, por lo que no conoce el cariño como tal. 

Para Jairo la autoridad es todo; quiere ser un dictador. Piensa que sus padres son solo oficiales que le dan órdenes y lo preparan para cuando ellos ya no estén, es por eso que ve a sus nanas como si fueran cadetes de un rango bajo, porque en la jerarquía las tratan como inferiores. Su momento favorito del día es mirar el atardecer en su techo; le fascina ver a la ciudad teñida en tonos rojizos mientras come su botana favorita: sobrecitos de mayonesa. En general, sus días y su actitud son muy rutinarios.


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