De antaño
A mí no se me olvida lo que irradias al sonreír;
tenerte aquí cerca antes de verte partir,
quedarme con tu aroma al despedirme de ti.
Abrazarte es un axioma para existir.
A mí no se me olvida la paz que transmites;
el elenco de bellas palabras que eliges,
tus pasos dándole rienda a este desfile,
eso indescriptible que aún persiste.
A mí no se me olvida aquella conversación;
el lustro que falta para esa suposición,
todas las veces que excitaste a mi corazón,
cada una de mis venas a tu disposición.
A mí no se me olvida lo bien que me haces;
saber que no hay día que no pueda mejorarse,
entender a la fibra escarlata, pase lo que pase,
que tus mejillas sean los astros más audaces.
A mí no se me olvidan los millones de años,
los latidos que permanecen sin ningún daño,
el ecosistema donde nunca somos extraños,
entre piedras e intimidades de antaño.

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