Lucifer
No era solo un ángel, era el ángel.
Del cielo al infierno en un capricho,
del ser más querido al destierro.
¿Era esa la voluntad de Dios?
¿Tenían que suceder así las cosas?
No fue un deseo, fue narcicismo celestial.
Qué sincronía de astros nuevos,
¿qué esperaba que sucediera?
Pasó lo que se suponía era imposible
para todos aquellos que creían en ello.
¿Qué habrá pensado mientras caía?
¿Se habrá vuelto a arrepentir?
¿Qué fue lo primero que hizo al llegar?
Siempre se le recordará,
pero vaya forma de cambiar la percepción.
Y no se le expulsó en solitario,
también se largó su parafernalia.
Por su propia decisión aferrada
de dejar pasar la oportunidad,
de creer que todo sería a su manera.

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