Volver a conocerte

 ¿Cómo sé que eres tú? Si tu nombre jamás volvió a escribirse igual, si el viento dejó de mencionarte en cada cuarto menguante sin expresar sus palabras en plural. 

¿Cómo sé que es tu voz? Si el sonido de las nubes al moverse te opacó, si un susurro a gritos ya no se escucha y la soga que amarraba esta cordura se desató.

¿Cómo sé que es tu piel? Si palparte se siente distinto, si reconocerte me ha hecho olvidarte y, por si fuera poco, he perdido lo que me quedaba de instinto.

¿Cómo sé que estás aquí? Si tu presencia nunca ha sido garantía de certeza, si tu dirección perdió su propiedad en el corazón y jamás retomó la delicadeza.

¿Cómo sé que eres tú? Si pareciera que ni te conozco; y es que si no fuera por ese salvaje latido que nos delata, no creería jamás este suceso misterioso.

Por eso, te busqué; por eso, me alejé... por eso, vuelvo a encontrarte; por eso, vuelvo a presentarme.



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