Inoportuna
Inoportuna es la mañana que interrumpe un sueño inconcluso, la marea que sube para alejarse más y más de la orilla, la primera gota en un cielo nublado o la respuesta callada que se guarda por temor... pero nunca tu mirada, jamás tu llamada.
Inoportuno es el accidente que se repite una y otra vez, el instante de distracción que provoca una desatención, el sentimiento delirante de la intriga y la duda constante o el sofocante final de un evento con etiqueta de eternidad... pero nunca tu rostro, jamás tu palpitar.
Inoportunas son las melodías que recuerdan una situación indeseada, las heridas que al tocarlas son capaces de viajar en el tiempo, las carreteras detenidas sin razón alguna o las confesiones que brotan después de la media noche... pero nunca tus pestañas, jamás tus palabras.
Inoportunos son los regresos que nadie quiso pedir, los anillos hechos a la medida incorrecta, los sonidos de alerta que detienen un placer inmediato o los ojos que no pueden evitar una reacción al mirar justo ahí, donde duele en silencio... pero nunca tus labios, jamás tus suspiros.
Inoportuna es la falta de ti... pero nunca tu risa que calma, jamás tu presencia que llena.
Inoportuno es el vacío sin ti... pero nunca el camino de vuelta, jamás el anhelo perpetuo.

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