Apología eterna

Una fotografía que cobra vida en mis recuerdos,
la fecha que se detiene en mi memoria irracionalmente.
Una tenue risa que embriaga de solo recordarle,
el grato sabor de aquellos labios helando mágicamente.

Vestida de negro por fuera, teñida de dorado por dentro,
la despreocupación expresando su noble inconformidad.
El camino de ida que no gira, las señales en blanco,
un par de latidos como apología de una ilusa eternidad.

El sol que no volvió a iluminar el área igual que antes,
el viento que dejó de detallar sus emociones diarias.
La ciudad que abandonó su motivación por encontrarle,
mientras el deseo constante insiste en llevar la contraria.

El debate interminable entre uno mismo y el amor,
la incansable nota que alarga el tono para salvar su vida.
La inexistencia de un relato, de un diálogo sin temor,
con la casualidad ya harta de fingir ser correspondida.



Comentarios