La caja del silencio

Abrí la caja del silencio y te encontré; en el vacío de un espacio en blanco te escuché. 

Me alejé de mí mismo para sumergirme en un recuerdo de paso y ya era demasiado tarde. 

El sol se había ocultado en mis pestañas y mis ojos comenzaron a oscurecer lentamente, como el agua del mar esmeralda en tu mirada... aquella mirada. 

Entonces, la cerré. 

Por más temor que otra cosa, con más anhelo que certeza.

Después, la guardé. 

La escondí tanto para no dar con su ubicación, sabiendo que sin buscarle, le hallaría. 

Y entonces seguí... seguí y seguí.



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